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Historia Del Puente De Occidente

En los límites de los municipios de Santa Fe de Antioquia y Olaya, es sin duda uno de los tesoros turísticos de Antioquia y en su momento fue uno de los más ambiciosos megaproyectos de la ingeniería colombiana. Se trata de un puente colgante de 291 m. que cruza el río Cauca. Su construcción inició en 1887 y terminó en 1895. El diseñador y constructor del puente fue uno de los antioqueños más reconocidos en nuestra historia José María Villa. Nacido en Horizontes, corregimiento de Sopetrán, en 1850 y fallecido en 1913.

 

Colombia debe, en gran parte, su desarrollo y modernización al cultivo del café. Otros productos de exportación habían gozado de momentos de auge, pero fue con este grano que se logró mantener y expandir un comercio rentable e insertar el país en el engranaje de la economía mundial. La agilización de su comercio y posterior exportación, permitieron un desarrollo económico que obligó a la construcción de líneas ferroviarias, carreteras y puentes.

Dentro de las importantes obras que se llevaron a cabo a finales del siglo XIX, vale destacar el Puente Colgante de Occidente, en Santafé de Antioquia, diseñado y construido por el ingeniero colombiano José María Villa Villa.

En el año de 1887, el gobernador Marcelino Vélez dictó un decreto por medio del cual se asignaron algunos fondos para la construcción de un «buen camino de ruedas» que permitiera la vinculación de Antioquia, Sopetrán y San Jerónimo, a través de un puente colgante que sorteara el río Cauca. Para tal efecto y tras análisis del ingeniero José María Villa, se le encargó la obra para cuya construcción «se pidieron a Inglaterra los cables y toda la obra de hierro y acero y mientras tanto el ingeniero Villa haría las torres del puente y prepararía la obra de madera».

 

El antioqueño José María Villa había viajado de joven a los Estados Unidos para estudiar ingeniería, con una beca que duró poco, pues las guerras políticas del país cortaron de repente los auxilios que recibía. De manera inusual, él solicitó a sus maestros validar las materias pendientes, su excelencia le permitió no sólo el título de ingeniero sino un gran renombre v la inmediata vinculación en el mundo profesional del diseño y la ingeniería. Participó, entre otros, en el proceso de diseño y construcción del puente de Brooklyn, sobre el East River de Nueva York.

El puente colgante, entre Sopetrán y Antioquia, se destaca por su diseño e ingenio en la construcción. Villa plasmó su peculiar inteligencia tanto en el campo del comportamiento de los materiales sometidos a esfuerzos variables o en movimiento, como en la aplicación práctica para neutralizar los efectos negativos del viento y de las cargas. El “hamaqueo” fue solucionado por Villa haciendo que los cables principales descendieran hasta la plataforma, estabilizando las tensiones. Por otra parte, en lugar de importar la estructura de metal creó una con madera cuidadosamente ensamblada. En 1930, un viajero anotaba, encantado con esta obra: « El puente sobre el río Cauca, que corre caudaloso a nuestros pies, está considerado en los Estados Unidos el séptimo del mundo por su longitud y resistencia aún siendo ligero, puede considerarse uno de los más hermosos. El constructor, ingeniero José María Villa, colombiano (acaso lo creerán inglés, debido al material que empleaba en la construcción), ha hecho obra digna de celebrarse»…

 

 

 

 

SU CREADOR:

Gracias al hermoso libro de Pilar Lozano, llamado justamente José María Villa: el violinista de los puentes colgantes, podemos ahondar en la gesta de un sopetranero soñador como José María Villa Villa, cuya inteligencia y grandeza hizo posible unir la cordillera Central y la Occidental, en busca del camino hacia el promisorio mar que anhelaba la naciente república de finales del siglo XIX.

Hijo del médico Sinforiano Villa Vergara y de doña Antonina Villa Leal, recogió el sueño de su padre, según lo relata el texto de Pilar Lozano, al igual que los viejos amigos de Sopetrán:

“Desde muy pequeño escuchó el relato sobre un paseo que hicieron por las vegas del Cauca, muy recién casados, Sinforiano, su padre, y Antonina, su madre. Sinforiano, absorto en sus pensamientos, que lo hacían estar y no estar al mismo tiempo, no se dio cuenta de que oscurecía y que el sol de los venados llenaba ya de rojo el horizonte, señal inequívoca de que se hacía tarde para el regreso.

 

—Vámonos, que está oscureciendo —decía ella.

Pero él seguía mudo, hundido en sus cavilaciones. Al cabo de un rato se paró –estaba sentado en una piedra, en la orilla– y le reveló a su mujer sus más profundos anhelos:

—Pensaba —dijo—, o mejor, soñaba en cosas que no veré jamás. Qué tan bueno, Antonina, que hubiera un caliente capaz de tender aquí un puente, ¡aunque fuera sólo para que cada ocho días pasara una vieja con una cuyabra de almidón y yuca!”

 

El ingeniero José María Villa nació en la vereda Horizontes, del Municipio de Sopetrán, el 18 de octubre de 1850. El doctor Nepomuceno Villa, pariente suyo, fue su primer maestro ante el cual el niño Josema empezó a demostrar su temprana inteligencia mediante su lenguaje y sus preguntas acuciosas. Radicada su familia en Medellín, ingresó al Colegio del Estado, hoy Universidad de Antioquia, de donde fue expulsado con tan sólo 17 años de edad, un jueves de abril de 1867, por un verso que escribió y que la rectoría juzgó “escandalosamente ateo”. El general Pedro Justo Berrío, sabedor de su inteligencia prodigiosa, abogó por él, pero fue en vano. Al fundarse la Escuela de Artes y Oficios por Berrío, se convirtió en excelente profesor de matemáticas y afines. Gracias al apoyo del general Berrío pudo matricularse en el Stevens Institute of Technology de New Jersey, donde a mediados de 1878 recibió el diploma de ingeniero mecánico, luego de presentar los exámenes adelantados de las materias de los dos años que le faltaban para culminar la carrera, pues las guerras en Antioquia le privaron del auxilio que recibía para sus estudios. Luego de revisar cuidadosamente los exámenes presentados por Villa, las directivas del Tecnológico lo despidieron con la frase más elogiosa a que puede aspira un estudiante de ingeniería: -¡Usted sabe más matemáticas de las que exige el plantel!

Por su parte, el gran don Manuel Uribe Ángel, por entonces acudiente del estudiante Villa, escuchó complacido: -Usted no nos trajo un discípulo, nos trajo un profesor.

A poco de regresar a Colombia y con el sueño de su padre en el corazón y en el cerebro, se entregó con tesón a la construcción de la gran obra: el Puente de Occidente, ubicado en límites del apacible municipio de Olaya y nuestra ciudad madre, Santafé de Antioquia, en el sitio donde parece que la cordillera Central se juntara con la Occidental para cerrarle el paso “al Cauca hondo”, como llama al río en su poema En la muerte del poeta, nuestro Porfirio Barba Jacob.

Para tal empresa se creó, bajo el gobierno del General Marceliano Vélez, la Compañía del Puente de Occidente. Su construcción se inició el 4 de diciembre de 1887 con el concurso de 400 valerosos nativos de Sopetrán, Olaya, San Jerónimo, Santafé y Liborina, la cual finalizó 8 años más tarde, el 27 de diciembre de 1895, resistiendo en sus cuerdas un peso de 255 toneladas. En su época fue considerado el puente colgante más largo de Suramérica y actualmente es considerado el 7º más importante del mundo en su categoría.

Está constituido por cuatro torres piramidales, dos a cada lado del Río Cauca, que soportan los cuatro cables de los cuales están suspendidas las péndolas (4 por cada viga) que sostienen el tablero del puente. Los cables están anclados a estructuras en mampostería de ladrillo ubicadas a cada lado de la ribera del río Cauca.

Ese 27 de diciembre de 1895, cuando se hizo la inauguración oficial, dijo el gobernador, al chocar su copa con la del ingeniero: “Por el primer cerebro y la primera inteligencia científica y práctica de la república y por sus obras”. Acto seguido, Villa regresó al campamento a celebrar con sus hombres y su viejo violín la hazaña lograda. Cuando lo vieron aparecer, gritaron a una sola voz:

¡Viva Villa!

Él levantó la botella y respondió con la fuerza de su guasa y su humildad:

-Que viva Villa, no; ¡que beba Villa!

Nuestro antioqueño genial, el ingeniero Villa, de Horizontes, corregimiento de Sopetrán; el que participó en la construcción de los puentes de Brooklyn, en Nueva York; el que construyó Puente Iglesias, Pescadero, Valdivia y Puente Navarro en Honda, Tolima, murió en Medellín el 3 de diciembre de 1913, pero su Puente de Occidente sigue vivo, desafiando al viento y a la corriente impetuosa del Cauca hondo.

 

 

Investigación y Textos: Jimena Montaña Cuéllar
Fuentes: “Noticia histórica del Puente de Occidente” Investigación de Alberto Corradine (Inédito) y Historia del Arte Colombiano Tomo IV Bogotá. Salvat 1977

4 Comments

4 thoughts on “Historia Del Puente De Occidente
  1. De nina fuimos de paseo al puente colgante de Antioquia, tres buses de escalera llenos de ninas, todavia recuerdo cuando nos bajaron del bus para pasar primero los buses, seguidos de las ninas tomadas de la mano, en esa epoca de mi nines no supe apreciar la majestuosidad del puente
    De joven sali del pais, resido en el exterior por 44 anos, cada ida a visitar mi hermoso pais nunca me falta la visita al puente de occidente, hoy no veo la hora de mi proxima visita durante el mes de agosto, para visitar y fotografiar de nuevo EL BELLO Y MAJESTUOSO PUENTE DE OCCIDENTE!!

    1. que maravilla, esperamos que puedas regresar y volver de nuevo a este maravilloso destino con nosotros De Pueblo en Pueblo

  2. ACABAMOS DE LLEgar de medellin de encuentro , de las mujeres jubiladas de la policia nacional, curso oo7 de la escuela gonzalo jimenes de quesada, y fuimos a conocer este maravilloso puente, nunca lo habia oido mencionar, hoy agradezco este legado a tan brillante ingeniero, mis respetos en su tumba, y a su familia me siento orgullosa de el y su puente colgante ,

    1. Totalmente cierto. Deberían hacer una serie de José María Villa Villa

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