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9 cosas que debes saber antes de viajar al desierto de la Tatacoa

Hola amigos de viajes De Pueblo en Pueblo, si el “desierto” de la Tatacoa (que de desierto no tiene nada) está en tu lista de destinos que visitar antes de morir, déjame decirte que has elegido uno de los paisajes más bellos y exóticos del país.

En estos 11 años recorriendo diferentes destinos como guía, debo testimoniar que, de todos los mágicos lugares de Colombia visitados, los dos que han hecho real aquella famosa frase: “Hay lugares donde uno se queda y lugares que se quedan en uno” son Caño cristales y el desierto de la Tatacoa.

Estos escenarios han impactado emocionalmente en mí, mientras tenga salud los visitaría una y otra vez sin cansarme por lo que puedo decir que literalmente y hasta el momento, estos dos maravillosos destinos no simplemente se han quedado en mí, se han quedado grabados en mis afectos como los más queridos.

Sin embargo, si quieres visitarlos debes prepararte muy bien antes de viajar ya que cada uno requiere y demanda una preparación especial para no llevarse sorpresas ni malos ratos.

Caño cristales lo dejaré para una próxima entrega. Hoy quiero compartirles 10 cosas que debes tener en cuenta si quieres viajar al “Valle de las Yararacas”. Así le llamaban los indígenas a este agreste territorio.

 

  1. La Tatacoa no es un destino de lujo: Debes Saber que si bien hay un único hotel de lujo en medio del desierto: BIOLUXURY HOTEL, el producto, la oferta única que ofrece el desierto siendo fascinante, no es de lujo.

Los alojamientos del desierto son bastante espartanos. Casi la totalidad de los alojamientos son posadas turísticas atendidas por los mismos lugareños que por lo general son descendientes de la que fuera la reina del desierto: Rosalina Martínez de Cleves.

Unas pocas tienen piscina, la alimentación es de sazón casera, recuerda que cuando viajas tus sentidos también lo hacen. Deja que tu paladar también conozca nuevos sabores y texturas: recomendado el cabrito asado, el que sirven en la posada “El rincón del cabrito” es delicioso.

 

  1. Por nada del mundo dejes tu cámara: Sí o sí debes llevar tu cámara fotográfica con una tarjeta de muy buena capacidad y a ser posible baterías extras cargadas.

 

Uno de los principales atractivos de este mágico bosque seco tropical son sus escenarios únicos de paisajes de tonalidades rojas, grises con matices verdes de cactus y en ocasiones negros de unas extrañas formaciones rocosas presentes sobre todo en el vale de los xilópalos.

Prepárate, porque el material fotográfico que te traerás será sobreabundante, así que, si eres amante de la fotografía, este es tu destino.

  1. Prepárate para el calor: Ten en cuenta que el desierto de la Tatacoa está en el tercer lugar de los tres sitios con la temperatura más alta del país por lo que debes llevar muy buena protección solar, hidratación y protector para la cabeza ya sea sobrero, corro, pava o sombrilla.

Las posadas tienen ventiladores que se alimentan con luz solar por lo que generalmente sólo funcionan en la noche y hasta el clarear el día.

  1. Experiencia de senderismo pura: la experiencia que se vive en la Tatacoa sea paga con pasos. Los tres principales escenarios a conocer son senderos que, si bien no son muy exigentes a nivel de esfuerzo, pueden ser bastante pesados para personas muy sedentarias debido al calor y nada recomendados para personas con problemas de movilidad, problemas de rodillas o articulaciones. A continuación, te hable do los senderos.
Sendero de los Xilópalos desierto de la tatacoa Huila

Sendero de los Xilópalos desierto de la tatacoa Huila

  1. Por nada del mundo dejes de visitar: antes de entrar en el desierto date una vuelta por villa vieja, el segundo pueblo más antiguo del Huila. Puedes ir hasta el malecón del Río Magdalena en donde podrás hacer un viaje en canoa a motor por el principal río de Colombia y luego visitar el pequeño museo paleontológico y antes de irte no dejes de tomarte un delicioso jugo de guanábana con leche en el puesto frente al templo Santa Bárbara, es sencillamente delicioso, de lo mejor que me he tomado.

 Ya en el desierto, uno de los primeros escenarios es el sedero del cusco, el más famoso por la gran cantidad de registros fotográficos en Google y Facebook. Su coloración es roja con hermosas formaciones de estoraques o tepuyes como les llaman los locales. Para recorrerlo, te sugerimos te sirvas de un guía local y que salgas a caminarlo después de las 3:15 pm que haya bajado el abrasador sol.

Un segundo escenario son los hoyos y el congreso de los fantasmas. En este sendero el color protagonista es el gris que hace extrañas formaciones entre las que se destaca la que se asemeja a una gran cantidad de fantasmas que parecen hablar y decidir entre ellos como cualquier congreso de la república. El sendero remata en una piscina en medio de la nada en la que por un valor aproximado de COP 8.000 puedes refrescarte.

Pero la aventura no termina allí. Adentrándote en el desierto más allá del ovni puerto (Donde dicen los locales que hay energías especiales hasta el punto de haber visto allí aterrizar platillos voladores), encontrarás el sendero de los Xilópalos, aunque para ser honestos ya quedan bien pocos, los Xilópalos son fósiles de madera muy apetecidos por escultores no muy ortodoxos por su facilidad para tallarse y los tonos de color que dan.

Es una caminata de aproximadamente, 5 kilómetros en los que podrás conocer la cueva del tiempo, el paso de la culebra y el camino de las hermosas o las señoritas, estos últimos no muy aptos para personas claustrofóbicas por su paso estrecho y angosto.

  1. Haz un manejo responsable del agua y de la energía:

Las posadas del desierto se abastecen de aljibes subterráneos y toman su energía de paneles solares por lo que debes hacer un manejo responsable de los mismos. Razón por la cual los ventiladores solares de las posadas sólo funcionan en la noche de 7 Pm. a 6 Am.

Recuerda que el agua no es potable por eso es conveniente que te abastezcas de buena cantidad antes de llegar al desierto.

  1. Cuando viajas tus sentidos también lo hacen y el gusto no se queda atrás…

Prepara tu paladar para una gastronomía típica de los habitantes del desierto. No vas a encontrar cartas de menús a medida en las posadas, pero si una deliciosa comida nativa en la que se destaca el cabrito, recomendadisimo el que hacen y sirven en la posada “El rincón del cabrito” es simplemente delicioso.

También podrás encontrar el delicioso tamal Huilense como desayuno en las posadas y ya saliendo de villa vieja, no dejes de parar en Fortalecillas, un caserío en donde encontrarás varios lugares en los que podrás comprar las tradicionales achiras del Huila, la torta de cuca, los insulsos y los deliciosos suspiros.

  1. Si en busca de estrellas vas….

Y para rematar, las noches también son protagonistas en está exótico destino. La tatacoa por su posición geográfica única, es un excelente escenario para la observación astronómica.

El ingreso puede oscilar entre 10.000 o 12.000 pesos colombianos para vivir esta experiencia. Puedes ir al observatorio levantado muy cerca de la posada “Sol de Verano” o ir al observatorio del Profesor Javier Rúa quién fue el pionero de esta experiencia en el desierto de la Tatacoa y quién hace un mapeo fabuloso con su laser de los cuerpos celestes que ofrezca la bóveda celeste. También tiene tres potentes telescopios en los que, si eres paciente y tienes suerte, muy posiblemente podrás observar a Saturno.

  1. No olvides llevar:
  • Ropa fresca de colores claros. Preferiblemente camisetas de manga larga y pantalones largos. Zapatos con buen agarre y que te cubran el tobillo para evitar posibles esguinces por doblamiento de tobillo y pava para la cabeza.
  • Muy buena hidratación. Recuerda que el agua del desierto no es potable. Yo particularmente en nuestros planes de dos noches me puedo consumir 2,5 litros de agua.
  • Protector solar y dependiendo de la ubicación de tu posada repelente, hay uno de citronela bastante bueno que venden en algunas farmacias y es natural. 
  • Cámara Fotográfica y linterna con muy buena carga y a ser posible lleva baterías adicionales ya cargadas para tener a que acudir cuando tu cámara celular o linterna “mueran”. Recuerda que el suministro de energía de la tatacoa es muy precario y allí te será muy difícil recargarlas.

Procura tapar tu linterna en el desierto con un celofán rojo y una banda para evitar la contaminación lumínica.

  • Lleva tu botiquín personal y ten especial cuidado de no caminar descalzo o con zapatos destapados, ya que estás en un desierto con sus respectivas especies, entre ellas el alacrán. Por lo que no está de más que cuando vayas a ingresar a tu carpa o habitación revises tu colchón y almohada y sacude tus zapatos antes de ponértelos

Y con esto ya estás Ok para vivir una de las experiencias más especiales en uno de los escenarios más exóticos del país. Te deseo un feliz viaje y no olvides que siempre es mejor compartir tu viaje con alguien que en realidad se sepa mover en el destino y nos vemos en la próxima.

Si estás buscando un plan a este destino en una excursión ya planificada puedes consultarla en el siguiente link:

Excursión al Desierto de la tatacoa

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Estamos certificarnos con el Sello internacional “The Code”.

Este pasado 31 de octubre la gobernación de Antioquia, la UNICEF y la fundación Renacer, nos honraron junto con 15 empresas más de la ciudad al permitirnos hacer parte de esta gran cruzada mundial por proteger a nuestra niñez y adolescencia del flagelo de la explotación sexual en el ámbito del ejercicio turístico.

El panorama y el estado de vulnerabilidad de nuestros niños, niñas y adolescentes en Colombia es alarmante. Sólo entre 2017 y 2018 se han presentado 3.000 casos de abuso sexual en la ciudad contra unos pequeños que no tienen ni la capacidad psicológica ni la física para soportar semejante carga y trauma que deja heridas muy difíciles de sanar para el futuro y hay que anotar que generalmente sólo se denuncia uno 10% de los casos, por lo que, si pudiéramos conocer los casos reales, el escenario sería mucho más alarmante y triste.

Y si bien nos alegra la cantidad de turistas que vienen a nuestra ciudad, también es cierto que debemos estar alerta en la operación turística ya que nuestro país está en la lista de los destinos emergentes más apetecidos por pedófilos para buscar “consumir” sexualmente niñas, niños y adolescentes.
Es por eso que la implementación de iniciativas como “The Code” son tan importantes en el cuidado y protección de nuestros infantes ante un riesgo más que inminente.

 

¿Pero qué es “The Code”?

Es una iniciativa que nació hace ya 21 años en Suecia por medio de unos operadores turísticos escandinavos preocupados por como el turismo era utilizado por delincuentes como oportunidad para buscar niños, niñas y adolescentes en estado de vulnerabilidad emocional y económica para ser explotados y usados sexualmente.
Su compromiso y dedicación fue tal que consiguieron se reconocidos por la organización mundial del turismo como un código de conducta modelo e ideal para implementar en el la industria turística y así crear un cerco protector para el principal valor de cualquier nación: su infancia

 

¿Cómo lo implementamos en viajes De Pueblo en Pueblo?

Somos conscientes que al certificarnos no estamos adquiriendo un sello para simplemente mostrar. En realidad, nos estamos sumando a un gran “ejercito” a nivel mundial que se ha comprometido a luchar por la protección y defensa de nuestra infancia y adolescencia contra la lepra de la explotación sexual.

Lo primero que hacemos es que cada miembro del equipo De Pueblo en Pueblo: asesores, directivos, guías y socios prestadores, firmarnos un convenio en donde nos comprometemos a luchar contra el fenómeno de la ESCNNA (explotación sexual con niñas, niños y adolescentes) en nuestro que hacer turístico.
Cuando con nosotros viajan menores prestamos particular atención buscando líneas de primer grado de parentesco y tomando todas las medidas necesarias para prevenir cualquier tipo de presunta ocasión en donde se pueda ver vulnerado un menor.

Realizando las respectivas denuncias e informando en nuestro ABC al iniciar nuestros recorridos turísticos tratando de sensibilizar a nuestros usuarios y pidiéndoles su colaboración para no fomentar el apoyo económico a niños “Trabajadores” ya que estos pueden estar siendo explotados laboralmente y de esto a la explotación sexual hay un pequeño paso.

 

El compromiso es de todos.

La alta desigualdad social, las largas horas laborales de los padres y la ausencia paterna en la crianza de los niños, dejan vacíos afectivos emocionales que son el caldo de cultivo perfecto para que personas enfermas e inescrupulosas se aprovechen y terminen lucrándose de la inocencia de nuestros pequeños.
Por eso en la medida de que tú, yo y todos nos sumemos a este “ejército” en defensa por los niños, haremos de Medellín, de Antioquia y de nuestro país un entorno protector en donde nuestros niños no están a merced de personas “disfrazadas” de turistas y que se valen de su anonimato para aprovecharse de la vulnerabilidad de nuestros menores.
Es por eso que te pedimos que nos ayudes a proteger en el viaje de la vida, la integridad de nuestras niñas, niños y adolescentes.

Son ellos los que el día de mañana escribirán nuestra historia y mostrarán con alegría nuestro país.

Por: Erich Duque Escobar
Guía profesional de turismo

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¡Bienvenido a Antioquia, la montaña de oro! Amigo viajero, gracias por visitarnos. Nos alegra mucho tenerte en nuestra tierra

Te deseamos una feliz estadía en nuestro departamento y esperamos que te puedas llevar una maravillosa experiencia de tu visita.

Para que le saques el mayor provecho a tu estadía y comprendas mejor donde estás, queremos contarte un poco sobre nuestra tierra.

 

¿Sabes porque nuestro departamento se llama Antioquia?

Hay una versión que dice, que el nombre de “Antioquia” es un topónimo que tomamos de la antigua ciudad de Antioquía en Turquía. Sin embargo, hay otra hipótesis que dice que Antioquia era un vocablo indígena utilizado por nuestros antepasados para llamar a este territorio y que pasado a nuestra luenga traduce “Montaña de oro”.

Este nombre indígena encierra perfectamente lo que es este departamento. Las tres terceras partes de nuestro territorio son montaña rebelde y escarpada, concretamente cordillera central y occidental que durante muchos años han sido miradas con codicia por varias vetas de oro que aun hoy se encuentran y de las que se sigue extrayendo el oro. Cosa que no nos alegra mucho por el desastre ambiental que esto genera, pero no estamos para tristezas, así que pasemos a otro tema.

 

¿Qué cuantos somos?

Según el gobierno nacional a través de su URL:  https://www.datos.gov.co/Estad-sticas-Nacionales/Estimaci-n-Poblaci-n-por-Departamento-2017/cg4z-y53z/data, estima que para el año 2017 habitábamos en estas montañas  6 millones 613 mil 118 almas, personas o “montañeros” como se nos llama.

 

Armando el rompecabezas.

Si le diéramos un mapa a un niño con las partes en las que se divide nuestro territorio, tendríamos que entregarle nueve piezas que corresponderían a las nueve subregiones que conforman nuestro departamento donde están asentados 125 municipios o pueblos, cada una de ellas con diferentes características, paisajes y experiencias para vivir.

Sus nombres son:

Valle del aburra

Donde muy probablemente estás ahora, atraído quizás por la capital de está subregión que es Medellín, conocida como “La capital de la montaña”, “Capital de las flores”, “La eterna primavera” entre otros.

Sumado a Medellín hay 9 pueblos o municipios más que conforman esta subregión con muchas ofertas que pueden interesarte. Por ejemplo, si te encanta la moda y las compras, sería interesante que visitaras en el municipio de Itagüí, “Ciudad industrial de Colombia”, la calle de la moda o centros comerciales como “El centro de la moda”, “Centro comercial Mayorca”.

Oriente Antioqueño:

Zona de bosques, embalses e imponentes paisajes como el que puedes avistar desde la piedra del Peñol y donde se encuentra uno de los pueblos más coloridos del mundo: Guatapé.

Está conformada por 23 municipios o pueblos entre los que se destaca Río Negro, capital de está subregión y donde seguramente ya estuviste si llegaste a nuestra ciudad a través del aeropuerto José María Córdova ubicado allí.

Suroeste Antioqueño:

Tierra de nuestro querido ciclista Rigoberto Urán nacido en Urrao y de nuestro actual Juan Valdés Carlos Castañeda del municipio de Andes. 

Subregión conformada por 23 municipios, tierra cafetera por excelencia en donde se encuentran dos de los pueblos más lindos de Colombia y patrimonio de la nación: Jericó y El Jardín.

Magdalena medio 

Es está una de las pocas partes llanas o planas del departamento, las cordilleras quedan atrás y da la bienvenida un valle cálido conformado por 6 pueblos entre los que se destaca Puerto Berrio por ser la puerta al principal río de Colombia: El Magdalena, y Puerto Triunfo por dos referentes turísticos que han dinamizado la vocación económica de esta subregión: El Parque Temático Hacienda Nápoles y El refugió el cañón del río claro.

 Nordeste Antioqueño:

Conformado por 10 pueblos o municipios donde predomina la actividad minera del oro y los trapiches de caña panelera. Tierra ligada a la apasionante historia del ferrocarril de Antioquia que aun se puede evocar atravesando en moto riel el túnel de la Quiebra.

 

Norte Antioqueño:

El gran escritor Porfirio Barba Jacob es hijo de esta subregión compuesta por 17 pueblos. Zona lechera por excelencia de bellos paisajes y templos con gran riqueza artística como la basílica del Señor de los milagros en San Pedro y la pequeña Sixtina en Santa rosa de osos, pintada a mano por el maestro Gonzalo Arango, primo de la gran maestra envigadeña Débora Arango.

Occidente Antioqueño:

este territorio está compuesto de 19 pueblos entre los que se destaca Santa Fe de Antioquia, joya arquitectónica y patrimonial de Colombia y capital del departamento de Antioquia por más de 200 años. La mayor infraestructura y oferta hotelera de recreación, más conocidas como hosterías, están en está sub región.

Bajo Cauca: 

integrada por seis pueblos principalmente dedicados a la ganadería y cuyo principal municipio o capital es Caucasia.

Urabá:

¿Sabias que el primer lugar que pisaron los españoles en continente americano fue aquí, en esta subregión? Así es, en el año de 1501 Rodrigo de Batidas y Juan de la cosa pisaron tierras continentales en el golfo de Urabá.

Esta subregión está conformada por 11 municipios distribuidos en un colorido valle lleno de plantaciones de banano, selvas, playa y ríos.

 

 

¿Qué cómo es un paisa?

En Nuestro país conocen a los habitantes de nuestro departamento como “Paisas” y se cree que paisa viene de paisano y paisano de paisaje, o sea, un paisa es un paisano que vive con sus próximos en un mismo paisaje.

Lo cierto es que un paisa auténtico es un ser especial, posee un espíritu generoso, atento y servicial. Es despierto, alegre y de carácter aguerrido cincelado por estás montañas que nos forjaron el carácter haciéndonos fuertes, persistentes y luchadores.

Somos fiesteros, astutos y negociantes y por sobre todas las cosas, un paisa tiene un altísimo sentido de pertenencia (en muchas partes del país nos llaman regionalistas y efectivamente tienen razón), ama su ascendencia antioqueña y venera estás montañas de su tierra con fervor religioso. Es apegado a su familia, sus tradiciones y su tierra y si te topas con uno poder suceder que termines haciendo un auténtico amigo.

 

 

Ya despidiéndonos….

Esperamos que está visita no sea la última, hay mucho por conocer y vivir en el departamento verde de Colombia. Esperamos haberte ilustrado un poco de la tierra a la que has llegado y recuerda que la mejor manera de conocer la montaña de oro es irte De Pueblo en Pueblo.

 

 

 

ERICH MILED DUQUE ESCOBAR.

Guía profesional y representante legal de Viajes De Pueblo en Pueblo

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Historia Del Puente De Occidente

En los límites de los municipios de Santa Fe de Antioquia y Olaya, es sin duda uno de los tesoros turísticos de Antioquia y en su momento fue uno de los más ambiciosos megaproyectos de la ingeniería colombiana. Se trata de un puente colgante de 291 m. que cruza el río Cauca. Su construcción inició en 1887 y terminó en 1895. El diseñador y constructor del puente fue uno de los antioqueños más reconocidos en nuestra historia José María Villa. Nacido en Horizontes, corregimiento de Sopetrán, en 1850 y fallecido en 1913.

 

Colombia debe, en gran parte, su desarrollo y modernización al cultivo del café. Otros productos de exportación habían gozado de momentos de auge, pero fue con este grano que se logró mantener y expandir un comercio rentable e insertar el país en el engranaje de la economía mundial. La agilización de su comercio y posterior exportación, permitieron un desarrollo económico que obligó a la construcción de líneas ferroviarias, carreteras y puentes.

Dentro de las importantes obras que se llevaron a cabo a finales del siglo XIX, vale destacar el Puente Colgante de Occidente, en Santafé de Antioquia, diseñado y construido por el ingeniero colombiano José María Villa Villa.

En el año de 1887, el gobernador Marcelino Vélez dictó un decreto por medio del cual se asignaron algunos fondos para la construcción de un «buen camino de ruedas» que permitiera la vinculación de Antioquia, Sopetrán y San Jerónimo, a través de un puente colgante que sorteara el río Cauca. Para tal efecto y tras análisis del ingeniero José María Villa, se le encargó la obra para cuya construcción «se pidieron a Inglaterra los cables y toda la obra de hierro y acero y mientras tanto el ingeniero Villa haría las torres del puente y prepararía la obra de madera».

 

El antioqueño José María Villa había viajado de joven a los Estados Unidos para estudiar ingeniería, con una beca que duró poco, pues las guerras políticas del país cortaron de repente los auxilios que recibía. De manera inusual, él solicitó a sus maestros validar las materias pendientes, su excelencia le permitió no sólo el título de ingeniero sino un gran renombre v la inmediata vinculación en el mundo profesional del diseño y la ingeniería. Participó, entre otros, en el proceso de diseño y construcción del puente de Brooklyn, sobre el East River de Nueva York.

El puente colgante, entre Sopetrán y Antioquia, se destaca por su diseño e ingenio en la construcción. Villa plasmó su peculiar inteligencia tanto en el campo del comportamiento de los materiales sometidos a esfuerzos variables o en movimiento, como en la aplicación práctica para neutralizar los efectos negativos del viento y de las cargas. El “hamaqueo” fue solucionado por Villa haciendo que los cables principales descendieran hasta la plataforma, estabilizando las tensiones. Por otra parte, en lugar de importar la estructura de metal creó una con madera cuidadosamente ensamblada. En 1930, un viajero anotaba, encantado con esta obra: « El puente sobre el río Cauca, que corre caudaloso a nuestros pies, está considerado en los Estados Unidos el séptimo del mundo por su longitud y resistencia aún siendo ligero, puede considerarse uno de los más hermosos. El constructor, ingeniero José María Villa, colombiano (acaso lo creerán inglés, debido al material que empleaba en la construcción), ha hecho obra digna de celebrarse»…

 

 

 

 

SU CREADOR:

Gracias al hermoso libro de Pilar Lozano, llamado justamente José María Villa: el violinista de los puentes colgantes, podemos ahondar en la gesta de un sopetranero soñador como José María Villa Villa, cuya inteligencia y grandeza hizo posible unir la cordillera Central y la Occidental, en busca del camino hacia el promisorio mar que anhelaba la naciente república de finales del siglo XIX.

Hijo del médico Sinforiano Villa Vergara y de doña Antonina Villa Leal, recogió el sueño de su padre, según lo relata el texto de Pilar Lozano, al igual que los viejos amigos de Sopetrán:

“Desde muy pequeño escuchó el relato sobre un paseo que hicieron por las vegas del Cauca, muy recién casados, Sinforiano, su padre, y Antonina, su madre. Sinforiano, absorto en sus pensamientos, que lo hacían estar y no estar al mismo tiempo, no se dio cuenta de que oscurecía y que el sol de los venados llenaba ya de rojo el horizonte, señal inequívoca de que se hacía tarde para el regreso.

 

—Vámonos, que está oscureciendo —decía ella.

Pero él seguía mudo, hundido en sus cavilaciones. Al cabo de un rato se paró –estaba sentado en una piedra, en la orilla– y le reveló a su mujer sus más profundos anhelos:

—Pensaba —dijo—, o mejor, soñaba en cosas que no veré jamás. Qué tan bueno, Antonina, que hubiera un caliente capaz de tender aquí un puente, ¡aunque fuera sólo para que cada ocho días pasara una vieja con una cuyabra de almidón y yuca!”

 

El ingeniero José María Villa nació en la vereda Horizontes, del Municipio de Sopetrán, el 18 de octubre de 1850. El doctor Nepomuceno Villa, pariente suyo, fue su primer maestro ante el cual el niño Josema empezó a demostrar su temprana inteligencia mediante su lenguaje y sus preguntas acuciosas. Radicada su familia en Medellín, ingresó al Colegio del Estado, hoy Universidad de Antioquia, de donde fue expulsado con tan sólo 17 años de edad, un jueves de abril de 1867, por un verso que escribió y que la rectoría juzgó “escandalosamente ateo”. El general Pedro Justo Berrío, sabedor de su inteligencia prodigiosa, abogó por él, pero fue en vano. Al fundarse la Escuela de Artes y Oficios por Berrío, se convirtió en excelente profesor de matemáticas y afines. Gracias al apoyo del general Berrío pudo matricularse en el Stevens Institute of Technology de New Jersey, donde a mediados de 1878 recibió el diploma de ingeniero mecánico, luego de presentar los exámenes adelantados de las materias de los dos años que le faltaban para culminar la carrera, pues las guerras en Antioquia le privaron del auxilio que recibía para sus estudios. Luego de revisar cuidadosamente los exámenes presentados por Villa, las directivas del Tecnológico lo despidieron con la frase más elogiosa a que puede aspira un estudiante de ingeniería: -¡Usted sabe más matemáticas de las que exige el plantel!

Por su parte, el gran don Manuel Uribe Ángel, por entonces acudiente del estudiante Villa, escuchó complacido: -Usted no nos trajo un discípulo, nos trajo un profesor.

A poco de regresar a Colombia y con el sueño de su padre en el corazón y en el cerebro, se entregó con tesón a la construcción de la gran obra: el Puente de Occidente, ubicado en límites del apacible municipio de Olaya y nuestra ciudad madre, Santafé de Antioquia, en el sitio donde parece que la cordillera Central se juntara con la Occidental para cerrarle el paso “al Cauca hondo”, como llama al río en su poema En la muerte del poeta, nuestro Porfirio Barba Jacob.

Para tal empresa se creó, bajo el gobierno del General Marceliano Vélez, la Compañía del Puente de Occidente. Su construcción se inició el 4 de diciembre de 1887 con el concurso de 400 valerosos nativos de Sopetrán, Olaya, San Jerónimo, Santafé y Liborina, la cual finalizó 8 años más tarde, el 27 de diciembre de 1895, resistiendo en sus cuerdas un peso de 255 toneladas. En su época fue considerado el puente colgante más largo de Suramérica y actualmente es considerado el 7º más importante del mundo en su categoría.

Está constituido por cuatro torres piramidales, dos a cada lado del Río Cauca, que soportan los cuatro cables de los cuales están suspendidas las péndolas (4 por cada viga) que sostienen el tablero del puente. Los cables están anclados a estructuras en mampostería de ladrillo ubicadas a cada lado de la ribera del río Cauca.

Ese 27 de diciembre de 1895, cuando se hizo la inauguración oficial, dijo el gobernador, al chocar su copa con la del ingeniero: “Por el primer cerebro y la primera inteligencia científica y práctica de la república y por sus obras”. Acto seguido, Villa regresó al campamento a celebrar con sus hombres y su viejo violín la hazaña lograda. Cuando lo vieron aparecer, gritaron a una sola voz:

¡Viva Villa!

Él levantó la botella y respondió con la fuerza de su guasa y su humildad:

-Que viva Villa, no; ¡que beba Villa!

Nuestro antioqueño genial, el ingeniero Villa, de Horizontes, corregimiento de Sopetrán; el que participó en la construcción de los puentes de Brooklyn, en Nueva York; el que construyó Puente Iglesias, Pescadero, Valdivia y Puente Navarro en Honda, Tolima, murió en Medellín el 3 de diciembre de 1913, pero su Puente de Occidente sigue vivo, desafiando al viento y a la corriente impetuosa del Cauca hondo.

 

 

Investigación y Textos: Jimena Montaña Cuéllar
Fuentes: “Noticia histórica del Puente de Occidente” Investigación de Alberto Corradine (Inédito) y Historia del Arte Colombiano Tomo IV Bogotá. Salvat 1977

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